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05/07/2019

La naturaleza del olivo, el olivo en la naturaleza

Agro Sevilla
 

Se calcula que en Andalucía hay unos 175 millones de olivos, o lo que es lo mismo, por cada andaluz existen 20 olivos (olivos que también son andaluces, sin duda). Fruto de esa magnífica presencia, el olivo ha logrado conformar una singularidad del paisaje, una fisonomía única del terreno, una referencia icónica de la naturaleza de Andalucía (por dentro y por fuera). Un árbol duro y agradecido que ha evolucionado a lo largo de los siglos hasta crear un ecosistema en perfecta armonía.

El olivo es un árbol milenario. Su origen natural está vinculado al acebuche, la versión silvestre del olivo. Pero fue en el seno de antiguas civilizaciones mediterráneas donde se extendió el olivo como árbol de cultivo y del que se aprovechaba su maravilloso fruto, la aceituna. El olivo fue introducido por los fenicios en la península ibérica, y a partir de entonces se convirtió en un árbol absolutamente integrado en el medio andaluz.
 

Respeto al medio ambiente

Hoy en día, los campos de olivos de Andalucía constituyen un paradigma de sostenibilidad entre el ser humano y el entorno natural. En el mundo del olivo, la actividad agrícola ha convivido con la naturaleza bajo un modelo de respeto y beneficio mutuo. Una agricultura sostenible que Agro Sevilla tiene muy presente a través del sistema de producción Integrada

El resultado de todo ello es un auténtico bosque mediterráneo de una longevidad y resistencia admirables, y con una flora y fauna características. Destaca la riqueza avícola, con presencia de codornices, perdices, pinzones… así como diversas rapaces, águilas, milanos, tórtolas, lechuzas… Además, estos ecosistemas endémicos tan arraigados con la tierra, favorecen la conservación del medio ambiente de una manera especialmente sólida y duradera.  Los olivares andaluces son ejemplos del esmero con el que nuestros agricultores cuidan el campo. Una cubierta vegetal que beneficia la biodiversidad y protege el suelo frente a la erosión y la desertificación, o suelos capaces de actuar como cortafuegos naturales, son algunas muestras de esta contribución del olivar con respecto al medio ambiente. Una razón más para considerar al olivar andaluz como Patrimonio de la Humanidad.