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Plagas del olivo: guía de los problemas más frecuentes

Como pasa en todos los cultivos, las décadas de especialización y la elección del monocultivo han hecho proliferar las plagas del olivo y hacerlas cada vez más resistentes. Esto puede poner en riesgo a toda la plantación.

Estas plagas se diferencian de las enfermedades del olivo porque están causadas por un animal, vertebrado o invertebrado, pero pueden ser igual de dañinas.

¿Cómo saber si un olivo tiene una plaga?

En general, hay que estar muy pendientes a los cambios que se puedan dar en el tronco, las hojas o los frutos para detectar la presencia de enfermedades en el olivo. Las plagas suelen atacar las raíces, las hojas, las flores y los frutos. Si notamos cambios en estas zonas, lo más probable es que el árbol tenga una plaga, aunque hay que tener en cuenta el estado general del árbol como conjunto.

En estos casos, el primer paso es actuar rápidamente y detectar cuál es el origen del problema. Una vez determinado el tipo de plaga, se debe valorar cuál es el riesgo para el árbol y para el resto del cultivo. En general, cuando se espera una buena cosecha no es conveniente utilizar insecticidas, aunque esto depende de muchos factores como el estado y de la edad de los olivos o el tipo de enfermedad.

A continuación, te dejamos una guía de las plagas más comunes y cómo reconocerlas y hacerles frente.

Plagas del olivo más comunes

Mosca del olivo (Bactrocera oleae)

Esta plaga de insectos es la más común que puede afectar a los olivos. Las moscas se alimentan de las aceitunas antes de que terminen de madurar. Coloca los huevos en los frutos favorecida por temperaturas suaves y abundancia de lluvia. En cambio, el aumento de la temperatura afecta a las moscas y entorpece el desarrollo correcto de las larvas.

Al ser moscas, el tratamiento puede ser muy variado: productos químicos, trampas diversas (feromonas, coloreadas o quimiotróficas) o, incluso, trampas caseras como las que se utilizan tradicionalmente para combatir otros tipos de moscas.

Polilla del olivo (Prays oleae)

Esta enfermedad es un ejemplo perfecto de cómo la plaga se ha ido adaptando al cultivo para hacerse cada vez más resistente. El prays tiene tres generaciones:

  • Filófaga: la primera generación afecta a las hojas y a los brotes
  • Antófaga: la segunda generación ataca a las flores
  • Carpófaga: la tercera generación se centra en los frutos

Por lo tanto, esta plaga puede ser muy dañina para los agricultores, sobre todo la tercera generación. Pero también hay que recordar que en determinados años esta plaga puede convertirse en un aliado. Los olivos, como tantos otros frutales, generan más flores y frutos de los que luego podrá desarrollar. Es decir, si el prays no se las comiera se eliminarían igualmente antes de desarrollarse la aceituna.

Si la presencia es muy alta o si la cosecha está en riesgo, existen varios tratamientos químicos para controlar o erradicar la plaga. Las altas temperaturas en verano también ayudan a combatir la presencia de la polilla del olivo.

Otiorrinco del olivo

Esta plaga de escarabajos, si bien no tiene apenas impacto en los olivares tradicionales, puede suponer un verdadero problema en las fases de desarrollo de las nuevas plantaciones por los productos que se suelen utilizar y los procesos más intensivos. Suele aparecer en otoño, alimentándose de las hojas del árbol, para desaparecer en invierno y poner los huevos. Con el aumento generalizado de las temperaturas, estos ciclos se han modificado y ahora los ejemplares adultos pasan más tiempo alimentándose antes de desovar.

Los venenos y productos antiplagas cada vez tienen menos efecto en esta plaga. La mejor solución es un método tradicional de barrera: colocar cintas adhesivas o fibra sintética, como el relleno de un cojín, en torno al tronco para que el otiorrinco no pueda llegar a las hojas.

Cochinilla del olivo o cochinilla de la tizne (Saissetia oleae)

Esta plaga puede ser muy grave no tanto por el efecto que puede producir en el árbol si no porque suele ir acompañada de otras plagas y enfermedades. La cochinilla, se alimenta de la savia del olivo y segrega sobre las hojas una sustancia pegajosa como una melaza (de ahí el sobrenombre de “de la tizne”).

Esta sustancia a su vez atrae a la negrilla, un hongo que supone una de las enfermedades del olivo más comunes, y a las hormigas, que se alimentan de esta secreción. De hecho, se ha visto que en muchas ocasiones las hormigas protegen y ayudan a las plagas de la cochinilla del olivo. En este sentido, una presencia muy alta de hormigas en el cultivo puede ser un indicador de la plaga.

Algodoncillo del olivo

Esta plaga es muy fácil de reconocer porque aparecen un sinfín de pequeños insectos blancuzcos por las hojas y las ramas. Pese a lo llamativa que es, afortunadamente no suele generar daños graves ni es necesario seguir ningún tratamiento.

Barrenillo del olivo (Phloeotribus Scarabaeoides)

En principio este insecto tampoco supone un riesgo importante para el árbol, pero conviene controlarlo porque si la población aumenta excesivamente, el daño puede ser grave. Esta plaga excava galerías en la corteza del olivo cortando el flujo de savia y secando las ramas.

Para hacer frente a esta plaga suelen funcionar muy bien mecanismos tradicionales como cortar las ramas infectadas y quemarlas para cortar el ciclo.

Topillos, conejos y otros roedores

Más allá de los insectos, lo pequeños mamíferos que hacen sus madrigueras entre las raíces de los árboles también pueden suponer una plaga para los olivares, pudiendo llegar a secar árboles enteros sin remedio. La mejor manera de prevenir que el daño sea irreversible es arando el campo para acabar con sus galerías subterráneas.

Plagas del olivo
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